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¡Tómatelo con calma con las segundas porciones!

Disfruta las fiestas sin comer de más. Descubre cinco consejos prácticos para controlar las porciones, cuidar tu salud y compartir con familia y amigos.

Patrón suave y desenfocado de luces blancas sobre un fondo claro.
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Lauren Kort

Registered Dietitian

A medida que avanzan las fiestas, ya sabemos lo que eso significa… ¡familia, diversión, risas, amor y mucha, mucha comida!

Evitar banquete tras banquete durante esta época del año puede ser todo un reto. Como cultura, creamos recuerdos y compartimos momentos alrededor de la mesa. Comemos por nostalgia. Comemos para socializar. Y también comemos para pasar el tiempo mientras disfrutamos de la compañía de familiares y amigos. Pero ¿es posible disfrutar de estos momentos sin comer en exceso? ¡Claro que sí! La pregunta es: ¿cómo? Veamos algunas de las mejores estrategias para evitar servirnos demasiado.

¿Realmente quiero otra porción?

Crecí en una gran familia italiana, donde nunca faltaba la comida. ¡Rechazar un segundo plato de pasta era prácticamente un delito! Como he luchado con el sobrepeso durante toda mi vida, encontrar maneras de reducir las porciones sin ofender a mi mamá se ha convertido en todo un arte. ¡Aquí te comparto cinco consejos que realmente funcionan!

1) Usa un plato más pequeño. Parece algo muy sencillo, pero ¿de verdad funciona? Sí, porque todo está en la percepción. Cuando utilizas un plato más pequeño, la porción parece más abundante. ¡Es un pequeño truco para engañar a la vista! En un plato grande, una porción pequeña parece insuficiente. En un plato pequeño, esa misma porción luce perfecta. Incluso puedes llevar este consejo un paso más allá y utilizar cubiertos más pequeños.

2) Deja el tenedor a un lado y usa tu mano… como guía. Tranquilo, no quiero que comas con las manos (aunque algunas investigaciones sugieren que hacerlo puede ayudarte a comer más despacio y reducir la cantidad que consumes). Lo que sí quiero es que uses tu mano como referencia para calcular las porciones. Cuando no tengo una báscula para medir los alimentos, utilizo la palma de mi mano. Y no para leer el futuro. Procuro comer una porción de proteína del tamaño de la palma de mi mano, una porción de carbohidratos equivalente a media palma y llenar el resto del plato con verduras. Es una regla sencilla y fácil de seguir.

3) No te saltes las comidas. Este consejo me cuesta especialmente. Entre el trabajo, la casa y las actividades diarias, encontrar tiempo para comer puede ser complicado. Pero hacer comidas y refrigerios de forma regular ayuda a evitar esos atracones que aparecen cuando llegamos con demasiada hambre. Lleva siempre contigo snacks ricos en proteínas, como nueces, queso en tiras, barras de proteína, carne seca o batidos de proteína. Así te sentirás satisfecho y tendrás menos ganas de comer de más. Si sabes que pasarás el día fuera de casa, prepara una pequeña lonchera con snacks proteicos listos para comer y evita recurrir al autoservicio de comida rápida.

4) Mis hijos ya aprendieron a querer este consejo… o al menos a aceptarlo: ¡come primero lo verde y después lo blanco! No te obsesiones con los colores. Lo que quiero decir es que comas las verduras antes que los carbohidratos. ¿Por qué? Porque, como ya mencionamos, comer despacio ayuda a que aparezca antes la sensación de saciedad. Las verduras requieren más tiempo para masticarse, lo que ralentiza la comida. Además, son una excelente fuente de fibra. La fibra llena, ayuda a mantener estables los niveles de azúcar en sangre y evita ese bajón de energía que nos hace sentir hambre poco después de comer. Así que empieza por la proteína, llena tu plato de verduras y, si aún tienes hambre, entonces pasa a las papas.

¡Y ahora sí, terminemos con mi último consejo!

5) Probablemente ya estés cansado de escucharme decirlo, pero… ¡bebe más agua! Sí, lo repito una vez más: mantente bien hidratado. El agua hace maravillas por nuestro cuerpo y nuestra mente. ¿Sientes hambre? Bebe un vaso de 240 ml (8 oz) de agua, espera 10 minutos y comprueba si realmente sigues teniendo hambre. ¿Vas a tomar unas copas con amigos? Alterna cada bebida alcohólica con un vaso de agua para mantenerte hidratado y sentirte mejor al día siguiente. ¿Te espera un gran banquete familiar? Bebe un vaso de agua antes de empezar a comer; te ayudará a sentirte satisfecho más rápido y favorecerá la digestión. Mantenerte hidratado también contribuye a una mejor salud intestinal, mayor claridad mental y más energía para disfrutar de las fiestas.

Como siempre digo, disfruta del tiempo con tu familia y tus amigos. ¡Come, celebra y pásala bien! La salud social es una parte fundamental de nuestro bienestar. Pero comer en exceso no hace que esos momentos sean mejores. No es la cantidad de comida lo que hace inolvidables nuestros recuerdos, sino los momentos que compartimos. Espero que estén disfrutando de unas maravillosas fiestas. ¡Gracias por dedicarme un momento durante esta época tan ocupada del año!


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